Julia y el Espejo Mortal
No apto para menores de 10 años
La tarde del 4 de diciembre de 1967, una preciosa niña había nacido en Suiza. Ella vivía con sus dos padres; pero la razón de su existencia no era la razón real. Pues, resulta que, su nacimiento era producto de un pacto de sus padres y el diablo. El cual consistía en que sus padres le dieran sus almas al diablo o la vida de la pequeña se extinguiría a sus 17 años. Por este severo trato, a la niña la nombraron Julia, que significa hija del diablo en Grecia.
Lamentablemente sus padres no iban a entregarse tan fácilmente al diablo, así que decidieron acecinarse mutuamente y hacer que sus almas fueran al Reino de Dios. Julia nunca se había enterado del pacto de sus padres. Así que no sabía lo que le esperaba.
17 años después, exactos. Julia celebraba su cumpleaños con todos sus amigos del secundario. Mientras se preparaba en su baño, tenía un presentimiento extraño. Se dio vuelta y al mirar no había nada, pero su presentimiento seguía intacto. Nuevamente sintió algo misterioso tras ella, pero esta vez al darse vuelta había una mujer pálida con cabello negro que la agarro por la espalda diciendo “Llego la hora” y la empujo contra el espejo trasportándola a una dimensión de la muerte donde la paz y la alegría no son conocidas. El espectro la llevo a una celda para que esperara la visita de quien la había mandado a traerla. Al entrar a la jaula pudo notar que en la pared había algo escrito con sangre. E l texto decía: Te estaba esperando. Le dio tanta impresión que se desmayo.
Tiempo más tarde se despertó y se dio cuenta de que estaba colgada al muro. Frente a una mesa. En la punta de la mesa estaba ese espíritu que la había convocado allí. El diablo. Junto a él estaban las almas de sus padres, para que pudieran ver a su hija por Última vez.
El diablo agarro una cuchilla y la acecino. No se sabe que fue de ella después. Muchos dicen que el diablo la llevo a su hogar y la ahogo en hielos hasta que el cadáver se pusiera en descomposición. Otros dicen que tan solo la dejo colgada allí, pero la verdad es que nadie sabe qué fue de la bellísima Julia.
Fin