Aquella Melodía

Comenzaba a cada tarde, a las 15:00 hs. Era melodiosa, dulce y entretenida. La escuchaba todos los dias, en verano, porque durante epoca escolar me encontraba en el colegio para esas horas. Provenia de la casa de enfrente, la de ladrillo visto y rejas negras. En donde vivia la familia Adams.  Siempre me pregunte quien sería el talentoso que tocaba de esa manera el piano, si sería la Señora Adams, el Señor Adams o Jordan Adams. Es que se me hacía imposible, ese chico ya era de por si bastante perfecto, con sus hablidades en el rugby, matematicas, artes dramaticas y que ensima supiese tocar aquellas partituras en piano, lo hacía un perfecto fenomeno. Pero, no todos lo entendian como yo. Muchos pensaban que era verdadera molestia, ya que se quejaban de que habitualmente sucedia a la hora de la siesta. Mi madre, en efecto, era una de esas personas. Yo simplemente no podía entender como es que no podía gustarles, él o ella tocaba hermoso. Me maravillaba esa canción, y me maravillaría más aún si fuese tocada por Jordan, lo que lo volvería un ejemplo ideal de la perfección. Todas las chicas en la escuela estaban enloquecidas con el, no voy a decir que yo no, pero es que solo ya tengo asumido que jamas me prestara atencion. Se rumorea que él esta enamorado de una chica de nuestra escuela y solo tiene ojos para ella, pero el problema es que, nadie sabe quien es ella. Desde que la noticia se dice, muchas, como yo hemos perdido nuestras esperanzas con Jordan. 

Para ser sincera, nunca debi pensar que tendria una oportunidad. Con el apenas nos conocemos y es por el hecho de ser vecinos, si no ni siquiera. Nunca nos vemos y menos cruzar palabra alguna. A veces pienso lo afortunada que debe ser la chica de quien él esta enamorado, pero es un secreto de tan gran magnitud, que ni siquiera ella misma lo sabe, aseguro de que estara muy feliz cuando se entere. Nacio otro rumor esta semana, dice que Jordan ya esta listo para confesarse y le diria este viernes a la chica que la quiere.

La tarde del jueves 9, salí con mi cachoro "Gale"  a pasear por las calles de mi barrio. Era primavera, por lo que la temperatura era lo suficientemente calida para poder vestir musculosas y shorts, pero no agobiante. Cuando volviamos y ya casi habia anochecido, ví a una persona moverse por la vereda de enfrente a mi casa. Era Jordan quien había sido enviado a sacar la basura por su jardín delantero. Él estaba vestido con un ajustado jean color azul marino y una camisa a cuadros de los mismos tonos. Otra vez, él se veía y era perfecto. Intentando pasar desapercibida ante su mirada, comence a apurar el paso y buscar freneticamente mis llaves para entrar rapidamente a la casa, cuando...

-¡Hey! ¡Hilary! -gritó mi nombre, y bien que se escuchaba saliendo de su boca. 

Él ya me había visto, y no podía hacer como si no lo hubiese escuchado, por lo que a costa de mi voluntad gire sobre mi lugar para quedar cara a cara con él. Lo ví arrojar la bolsa de basura en el bote y comenzo a cruzar la calle rumbo a mi encuentro. Mientras tanto, en mi cuerpo, mi corazón intentaba escaparse por mi boca de lo rapido que estaba latiendo por los nervios que este chico producía en mí. 

-Hola. -saludo cuando llego a mi lado, él se inclino un poco para saludarme con un beso en la mejilla y me dio la posibilidad de oler su rica colonia.

-Hola. -respondí timidamente devolviendome lo más educada posible el beso. 

-Que lindo perro tienes, ¿como se llama? -pregunto en lo que se inclinaba para acariciar a Gale en la cabeza, provocando que mi perro moviese felizmente su cola. 

-Gale, es un Husky Siberiano de ojos Azules. -dije inclinandome también para acariciar a mi cachorro tras las orejas, su punto debil. Note como Jordan nos miraba con cierta pizca de contemplación. O apereciación, no estoy muy segura. 

-Es muy lindo. -dicho esto, Gale comenzo a lamerle la cara haciendolo reír - Y gracioso. -¡Dios! Como amaba su sonrisa...

Estaba tan nerviosa que no sabía que decir, solo me atrevía a poner risas estupidas en mi rostro  para ocultar mi panico en ese momento, era tal mi miedo que ya todo se estaba volviendo incomodo, hasta que él habló. 

-No se si sabes pero... mañana es mi cumpleaños y voy a hacer una fiesta para celebrarlo. -él extendio hacia mi una tarjeta con su nombre inscripta en ella diciendo que comenzaría a las 10 p.m. y que esperaba tu precensia. Mi mente vago por unos momento en el chime que se venía escuchando por los pasillos de nuestra escuela: "Él ya esta listo para declararse ante la chica y se lo dirá el viernes" y por lo que parecía, sería en su fiesta. ¡Que romantico! ¿Es que este chico era un dios? 

-¿Vendrás? -insitio, y me percate de que había volado por las nubes sin contestarle. 

-¡Claro! Allí estaré-comenté entusiasmada. - ¿Y cuanto es que cumples? -pregunte interesada. 

-¡Catorce años de vecinos para que no sepas ni cuantos tengo, Hilary! -dijo riendo de mi inconsiencia. 

Avergonzada, pedí disculpas y él dijo que solo había sido una broma. ¡Que tonta! 

-Cumplire dieciocho. -contestó por fin a mi pregunta. 

-¿Ya dieciocho? Yo apenas tengo diecises y el proximo mes cumplo diecisiete. -dije impresionada, aunque no me asombraba demasiado, yo solia ser una de las mas chicas en cuanto edad en mi curso. 

Èl solto una de sus risas y se preparo para marcharse. 

-Bien, creo que ya es hora de irme a casa. -el se agacho por ultima vez y saludo amistosamente a Gale, por ultimo se puso de pie para obsequiarme un tierno y calido beso en la mejilla. 

-Nos vemos, Hillary.-se despidio guiñandome un ojo, lo que resulto extraño proviniendo de su parte, pusto que poco hablabamos. 

-Adios, Jordan. -me despedi con una sonrisa de complicidad. 

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Ya era viernes 10 de Octubre. Primavera. Dia de clases. Y la fiesta de Jordan.

Todos estaban entusiasmadisimos, inclusives mis mejores amigas, Claire y Sylvana, quienes tambien tenian el ojo puesto en Jordan Adams. Pero como yo, ya asumian la improbabilidad de algo con èl. Hasta que en la hora del almuerzo... 

-¡Te hablo, Hilary! ¡El no suele hablar con ninguna chica que no sea su hermana, eres la primera! -dijo Syl entusiasmada. 

-¡Podrias llegar a ser tu la "chica misteriosa" -comento Claire. Porque si, la escuela entera habia decidido llamar de esa manera a la chica de quien Jordan estaba enamorado. Y era algo pegadiso. 

-Vamos, chicas. Somos vecinos, era obvio que en algun momento deberiamos hablar. -suspire. -Ademàs, èl si habla con chicas. Hermione Wesley. -recorde a la odiosa, pero perfecta chica rubia que iba a su clase de Fisica. Que tambien, era su mejor amiga, que tambien gustaba (como todas) de èl. Y ahora que lo pensaba, ellos estaban destinados a estar juntos: la chica perfecta que trae a cientos de chicos tras ella y el chico inalcanzable que solo tiene la vista en una. Tal vez, Hermione fuera la "chica misteriosa"

-Tu eres mas linda que Hermione, Hil. -contraataco Claire. 

-E inteligente. Esa chica lo unico que hace es atraer chicos por su rubio cabello. Aunque tu seas morocha, tus ojos hipnotizan. -dijo Sylvana haciendo referencia a mis ojos color verde agua. Tal vez, tenia razon.

 -Olvidenlo ya...-dije hartandome de la conversacion. 

-Oh, oh. Hablando de Roma... -dijo Sylvana mirando en direccion a la puerta.

-El burro sexy se asoma. -termino Claire mirando para el mismo sitio, pero giro su cabeza cuando noto nuestras curiosas miradas. Syl y yo la miramos sin poder creer lo que ella habia dicho, y es que, quien estaba entrando en la cafeteria era nada mas ni nada menos que Jordan Adams. Estaba vestido con una linda playera verde y unos pantalones de jean. Cuando estaba en medio del salon, observo todo con suma claridad y por un momento nuestras miradas se cruzaron, él lo noto y me regalo una de sus perfectas sonrisas. Luego, su busqueda con la vista continuo hasta encontrar la mesa donde estaban sus amigos y Hermione. Todas las miradas que anteriormente habian estado concentradas en èl, ahora habian vuelto a sus platos de comida. 

-¿Viste eso, Syl?-pregunto atonita Claire. -¡Él le sonrio!

-Claro que si. -dijo Sylvana contenta. -Cree lo que tu quieras, Hillary. Hoy todas iremos a esa fiesta y desde ya apuesto $100 billetes a que tu eres la "chica misteriosa".

-Lo que tu digas. Yo apuesto $100 a que no sere yo, si no, Hermione. -dije estrechando mi mano con la suya. 

-Buena suerte, princepessa. 

 

 

Eran las nueve y treinta y cuatro minutos y todavia no habia logrado prender el broche del bendito vestido para ir a la fiesta de Jordan. Por suerte, habia comenzado dos horas antes y ya tenia maquillaje y cabellera solucionados. Mi pelo estaba en un delicado amarrado, pero dejando una parte suelta dejandose ver mi rostro, mientras que como maquillaje solo traia un poco de rimel y lapiz labial. El vestido que intentaba abrocharme era floreado y ajustado a mi cuerpo, como el que usa Charlotte Vega en la pelicula de "El Club de Los Incomprendidos". Era hermoso. Claire y Sylvana habian ido a preparase a mi casa para estar cerca de la fiesta. Sylvana estaba usando una linda mini negra con una remera gris corta que dejaba precensiar su ombligo y Claire tenia un vestido verde manzana que le sentaba de maravilla a juego con su pelo color zanahoria. Como todas las veces que venian a mi cuarto, gastaron gran parte de su tiempo en mirar por la ventana.  Ellas siempre pensaron que si miraban por mi ventana (que tenia direecion a la calle) podria verse el cuarto de Jordan, y por lo tanto sus abdominales. 

-Ya olvidenlo, chicas. Ya casi comienza la fiesta, él ya debe estar vestido. -dije, en un vano intento de que mis amigas pareciesen unas lunaticas. 

-Nunca se sabe. -se opuso Sylvana. 

-Ella tiene razón, Syl. Dejemoslo ya. Jordan Adams ya tiene dueño y esa es Hillary Grace.-canturreo divertida Claire. 

Cansada de su comportamiento infantil, bufe. 

-Ya basta. Dejenme en paz. Esta claro que no sere yo. Apenas nos dirijimos la palabra por primera vez anoche.  -explique. 

 

Cuando en mi reloj dieron las 9:55 p.m., Claire, Sylvana y yo cruzamos la calle en dirección a la casa de Jordan. Todos los de mi clase se encontraban allí, incluidos Hermoine y Jordan. Ella vestia como una diosa: traia un vestido azul claro con un cinturon dorado que hacia ceñir su figura. Y él, bueno, estaba encantada. Literalmente, estaba hipnotizada por como su camisa celeste entonaba el color de sus ojos, y al mismo tiempo hacia juego con el vaquero blanco. Era notable, como Jordan era el unico en llamar la atencion en aquella fiesta.  Todas, pero de verdad todas, las chicas se encontraban al rededor de él hablando, pestañando repetitivamente y enredando sus cabellos por su atraccion hacia el chico en custion.  

Los minutos pasaban, la musica sonaba, el DJ seleccionaba, los meseros repartian tragos,  las chicas y Jordan seguian igual, pero Claire, Sylvana y yo, no tanto. Ya las tres nos encontrabamos con algunas copas de más encima, y era porque ninguna de nosotrtas queria estar al tanto de quien fuese la "elegida" o "chica misteriosa".  

En el repertorio de la musica, la canción "Say Something " de A Great Big World comenzo a sonar y  las luces se apagaron de la nada. Con los mareos, tarde unos momentos en tomar conciencia de que estaba siendo arrastrada por alguien hacia alguna parte, que atravezaba la fiesta. Mientras el por tanto, los chillidos de las demas personas se escuchaban aturdidores, pero sin dejar notar la prescencia de la canción Say Something. Incontables veces fueron las que quise safarme del agarre de mi secuestrador, ademas de que estaba increiblemente nauseabunda y asquerosa, no podia permitir que me llevasen a cualquier lado sin mi consentimiento. Sin embargo, lo unico que podia hacer bajo mi capa alcoholica era seguir corriendo para evitar caerme. Sentia la adrenalina correr por mis venas, como si estuviesemos escapando de algo. Podia presenciar que ya no nos encontrabamos en el jardin trasero, si no que estabamos dentro de la casa esquivando paredes y recorriendo pasillos que no llegaban a ningun sitio. Un giro a la izquierda, otro, uno a la derecha y una luz blanca comenzaba a verse detras de una puerta corrediza de vidrio rodeada de maleza y naturaleza, ramas y hojas, eso lograba ver. La persona que me habia tomado, que hasta recien captaba era un chico, me solto un instante para poder abrir la puerta y fue en el momento en el que opte por la oportunidad que tenia de correr y escaparme de él, pero antes de que lograra irme demasiado lejos el chico logro agarrarme de la cintura y decidio cargarme como un saco de patatas conduciendome nuevamente hacia la puerta corrediza y a ese intento de bosque. Forceje para escaparme, pero me era inutil. Ya estaba dentro del lugar cuando reconoci un rostro que me tranquilizo. 

-¿Jordan? -o no tanto. 

-Hola Hill. -sonrio alegremente. 

Dudosa y confundida, mire a Jordan queriendo preguntar lo que temia... cuando el se me adelanto. 

-Si, eres tu, si es lo que te peguntas. -

-¿Soy que...? -pregunte, solo para escucharlo decir completamente la frase. Puesto, que aunque me alegraba infinidades, yo ya sabía que habia perdido la apuesta con Sylvana. 

-Tu, la hermosa Hillary Grace, que es mi vecina y la chica mas preciosa que jamas haya conocido, eres la tan popular y conocida "chica misteriosa". -me dejo atonita y comenzo a caminar decididamente hacia mi. Mientras, la cancion Say Something, se habia convertido en la cancion mas romantica del mundo. Jordan llego rapidamente a mi lado y tomo en ss manos mi cara, él unio nuestras frentes y dijo. 

-Estoy enamorado de tí, Hillary. Y te amo. -dicho esto, nuestras bocas se unieron en un beso lleno de todos los sentimientos que jamas podrias llegar a imaginar. Cuando por fin nos separamos tuve la oportunidad de decirlo. 

-Yo tambien te amo, Jordan.