Cuentos de otros autores

 

EL LIBRO DE LECTURA DEL BICENTENARIO

Secundaria 2


 

Cuento 1: Ya no se escriben cartas de amor (Pags. 61-63)
Autor: Miguel Angel Molfino

Protagonista: El narrador.
Persona: 1. (Protagonista)

El protagonista se entera de que a su hijo en la escuela le llego una carta de amor de parte de una niña y se pone a pensar que ya no se escriben cartas de amor como las de antes, en las que llorabas al cerrar el sobre, o desear impacientemente a que llegue una respuesta dichosa o una penosa. Piensa que ya nadie enseña a escribir cartas como Gatea, y el se piensa como filosofo del amor, como Clausewitws en las guerras. Piensa también que las cartas de amor son tan fuertes que hasta pueden llegar a matar: como aquel caso que le toco reportar aquella vez, sobre una pareja que estaba viajando y en un ir por venir tenía que enfrentarse a un ómnibus en la ruta, cuando lo cruzaron algo rompió el vidrio y en un intento de protección el conductor manejo hasta la banquina, cuando se dio la vuelta a ver si su mujer estaba bien, ella había sido golpeada por el objeto volador y murio. Llamo a la policia y descubrieron que se trataba de un bulón que traía una carta de amor atada. Resulta que una mujer tenía un amante con el cual se comunicaba a travez de aquellas cartas voladoras que siempre estaban atadas a algo pesado para que no se volasen con el viento. Piensa que hay cursis, heroicas, felices y muchos mas tipos, pero su conclusión es que la gente ya no escribe cartas de amor porque ya no se enamoran y no se enamoran porque tienen miedo de sufrir, porque saben que al estar en pareja pueden llegar a separarse o tener que pelear y eso los hace sufir (con el numero dos comienza la pena).


 

Cuento 2: Los ojos de Celina (Pags. 111-115)

Autor: Bernardo Kordón

Protagonista: Celina
Persona: 1. (Testigo)

Celina es una mujer que se caso con un hombre del campo, y viven en la casa de su suegra. Él, ella, su cuñado, su concuñada trabajan para la madre en el campo y es la madre quien recibe todo el dinero para la casa y mantenerlos.

Celina era muy indisiplinada en comparación con su concuñada, la Roberta, Celina no sabía trabajar en el campo, no tuvo hijos con su esposo y tenía sus propias ideas (como la de dejar de trabajar para su suegra y tener su propio campo, con su propio dinero), en cambio, la Roberta, era calladita como una mula, buena para el trabajo y unicamente paría varones, que servirian para el trabajo.

Por lo tanto, la madre, odiaba a Celina y decidio que era hora de desacerse de ella para que dejase de joder.

La madre viaja al pueblo y cuando regresa, anuncia qu e se iran de paseo al rio, y obliga a Celina a ir, en lo que Roberta debe de quedarse cuidando la casa y los hijos.

Ya en el rio, la madre mando a Celina a enterrar la damajuana de vino en la arena humeda y a lavar los tomates que se encontraban dentro de una olla envuelta en arpillera. El resto se queda en silencio en lo que se escucha un grito ensordesedor por parte de ella. Su esposo tiene la intención de ir en su busqueda, pero su madre se lo impide.

Cuando ella vuelve tambaleandose como un borracho, la madre detecta bajo su brazo una picadura de yarara.

Su esposo se asusta y quiere ayudarla a recuperarse, y su madre le dice que la unica forma es haciendola correr (y aunque a él le parecio una idea estupida, porque al correr la sangre se acelera y el veneno llega mas rapido al corazón, pero no le gustaba contradecir a su madre) y la hacen correr. Obviamente comienza a correr y por la aceleración, ella muere. La entierran en el patio de la casa luego de velarla y sus vidas siguen comunes y corrientes.

Unos días despues, unos milicos aparecen en la casa y se los llevan a la carcel. Al parecer, la Roberta no era tan calladita como pensaban y los había delatado a todos, quedandose con la casa, el sulky y todo lo demás. A él y a su hermano, lo que más les extraña es separarse de su madre cuando la envian a la carcel de mujeres, porque solian estar con ella todo el tiempo. Pero no se sentian tan mal, porque el trabajo en la penitenciaria era menor y la comida mas abundante que en el campo.


 


 

Cuento 3: Tío Facundo (Pags.116-126)

Autor: Isidoro Blainstein

Protagonista: La Familia.
Persona: 1 (Protagonista)

Ellos eran una familia completamente normal, el padre bastante machista, la madre más de familia y sus hijos, a la hermana le gustaba el cine y estudiar y él (el narrador) era muy formal. Y todos hacían cosas completamente normales, desde leer el periódico a la mañana y regar las plantas hasta trabajar en el ferrocarril o ir a estudiar.

En las noches de verano, salían al patio a sentarse y hablar, y su madre siempre sacaba el tema de su hermano, Facundo.

Él era el único extraño y oveja negra de aquella familia, que había desaparecido antes de que la madre y el padre se pusieran de novios en aquellos tiempos. Ni siquiera su hermana Fermina lo consideraba un hermano.

Pero un día les llego un telegrama informandoles que él llegaria en unos días a visitarlos. El padre no quería recibirlo en su casa, pero la madre y hermana lo convencieron.

Cuando Facundo llego, literalmente, los compro a todos. Les dio regalos: al padre una caja de habanos de los buenos, a la madre una mantón paraguayo, a la hermana un anillo y collar super caros, y a él un cuchillo precioso con incrustaciones de oro. También les enseño a jugar al poker y con dinero.

Mientras jugaban, tomaban, tanto que hasta el padre se volvió alcohólico. Y así empezo todo: el padre aprendio a pintar y con Facundo jugaban y tomaban todo el tiempo, la hermana traía a sus maestras amigas a que aprendieran a bailar tango y despues se acostaba con ellas, la madre comenzó a salir con un poeta y él traía a sus amigos de la facu a que lo escuchasen hablar.

Pero pronto, la hermana entro en razón e hizo un complot con la tía Fermina para hacer entrar en razón a los demás.

Lo primero que hicieron fue romper las obras de arte del padre y el entro en razón, despues lo convencieron a él y por último a la madre. El plan: matar a Facundo.

Todos dirijidos por Fermina, la madre lo ahogo con la almohada, el padre lo estrangulo, la hermana le corto las venas con la gilette y él lo apuñalo con el cuchillo que le había regalado.

Luego de eso, todos volvieron a sus normales vidas.


 

Cuento 4: Mi Tio de Lima (Pags.146-151)

Autor: Hebe Huart

Protagonista: Abuela/Tio
Persona: 1 (Testigo)

Un señor llamado Jose Mazzini llega desde Lima a visitar a unos lejanos parientes. Lo recibe un niño que luego llama a su madre para recibirlo también.

El tío entra en la casa y pregunta por la tía Teresa (la abuela del narrador). La abuela no quiere recibirlo porque esta rezando y van a interrumpirle el rezo. Pero, cuando se entera que es Jose, se emociona.

Lo recibe de maravilla y comienzan a hablar de viejas cosas en italiano (el idioma original de ella). Tambien hablan sobre viejos y difuntos parientes.

El tío de Lima vuelve a reunirse conl familia otra vez, esta vez con todo ordenado y limpio. La abuela se muestra totalmente cariñosa con él.

 

Cuento 5: El llevador de las Almas (Pags.184-189)

Autor: Juan Jose Manauta.

Protagonista: Jacobino Almarza
Persona: 3

Jacobino Almarza era un hombre al que una viuda le pidio que buscara la tumba de su esposo y al menos trajera su alma de regreso a casa.

El muerto era el “Guacho” que fue asesinado y tirado en medio del campo por matones de un poderoso a quien el Guacho habia matado de un golpe accidental diez años antes.

Jacobino sale en la busqueda de la tumba y para ello se encuentra a mitad de camino en la casa de un “primo lejano”. Ese primo, un gaucho vago de la llanura entrerriana, gran jugador de la taba y naipes, era en realidad un español que había escapado del servicio militar en España y había sido adoptado como un “primo lejano” en la familia Almarza. Aqui debío sufrir la guerra militar entre unitarios y federales.

EL primo Miguelito le indica como encontrar la tumba a Jacobino, quien no tarda en encontrarla.

Jacobino creía que podía atrapar el alma de los muertos y ddica toda una noche, hasta el alba para capturar en una bolsa llena de flores la “pesada” alma del Guacho en un rito gauchesco donde no falta el mate, el verso, la noche.

Luego de ello, Jacobino regresa al distrito de Jacinta para “darle” el alma del Guacho a su viuda.

Cuento 6: Jirafas (Pags.161-168)

Autor: Griselda Gambaro

Protagonista:
Persona: 1 (Protagonista)

El narrador tenía unas vecinas jirafas que lo miraban todo el tiempo, ellas tenían una cara triste y melancólica.

Él estaba intrigado por saber que horrible suceso les había ocurrido como para estar así, pero cada vez que imponia una conversación ellas huían. Hizo varios intentos, pero siempre terminaban fallando.

Durante el invierno, ellas desaparecían y nunca más las vio hasta el fin de la estación.

Un día él se fue hasta el campo y de allí trajo una bolsa con hojas, plantas rastreras y tallos. Cuando llego a su casa, se las ofrecio a las jirafas, pero ellas asustadas, entraron sin decirle nada. Él no se rindio y se las dejo sobre la tapia.

Al día siguiente, se las habían comido todas, y así a él se le ocurrio que si ganaba su confianza de aquella forma, tal vez en algun momento conseguiria que le contestasen la crucial pregunta: ¿Porque tanta melancolia?.

Él comenzo a llevarles hojas una vez por semana y solo obtenia asentimientos de cabeza como respuesta.

Un día por fin, se animo a preguntar. Quedo decepcionado con la respuesta practica, debido a que se trataba de que solo tenían pestañas largas que las hacían parecer melancolicas. Pero la otra respuesta, era que el mundo ya era trsite, era triste para ellas debido a que (según mi criterio) ellas vivian en cautiverio, y lo unico que ellas tenían de mundo era eso, donde vivian, por lo que era triste.

Cristina Bajo

Este codigo es: https://rumbosdigital.com/blogs/cristina-bajo/leer-para-despu%C3%A9s-escribir | una pagina, mejor dicho blog para que aprendamos a escribir recibiendo consejos de ella aqui la presentacion que ella misma redacto:

En respuesta a muchas cartas de lectores pidiendo consejos para empezar a escribir, hice una nota sobre un taller literario por internet –buscar en Rumbos Digital– dirigido por la licenciada Carmen Flores, un buen recurso para quienes el tiempo o la distancia les impiden acudir personalmente.

Y de ella una frase que mucho me gusto“Muchos imaginan que se puede escribir genialmente sin pasar por el proceso de leer y saborear los distintos géneros.”

Carmen Flores

El siguiente codigo (https://rumbosdigital.com/rumbos-literatura/leer-y-escribir )es un blog de la exitosa escritora Argentina llamado Leer y Escribir donde te ayudara respecto a tus dudas ella escribir la siguiente presentacion:

 

Diversos temas son tratados aquí, vinculados a la lectura y la escritura. Nos hemos propuesto presentarles sugerencias y recursos para estructurar sus relatos, escribir buenos diálogos, dar ritmo a sus textos. Informaremos también de sitiosde consulta y apuntaremos crónicas de las revistas literarias. Queremos que cada uno de ustedes tome lo que crea de interés y dé forma a su propio recorrido de lectura, de escritura, de descubrimiento y redescubrimiento de autores.

Con la opinión de todos construiremos un amplio campo de creatividad sobreestos temas y otros afines. ¡No vacilen en consultarnos y disfruten con nosotros!

 
 

Parte 1: Pai Luchi- Laura Devetach

Paí Luchí era dueño de un caballo brillante como su diente de oro, dueño también de sus días, de un perro que parecía de alambre y de un par de alpargatas bigotudas.

Andaba de estancia en estancia, de campito en campito, de fogón en fogón. Cuando iba apareciendo por el fondo de alguna calle, la gente del pueblo corría a avisar al almacén de ramos generales porque seguro, seguro, que se armaba una contada de cuentos.
Paí Luchí era cuentero y mentiroso como él solo. Contaba sobre lluvias que se le caían encima como mares al revés, de viajes al cielo y de briznas de pasto que parecían postes de telégrafo.
Hasta los bigotes de sus alpargatas eran largos, que con ellos se podía alambrar un campo.
Y cuidadito que no se le creyera. El contaba con ojitos picaros y la gente tenía que decir "¡Aja!", como si tal cosa. Y sobre todo, no interrumpir, señores, porque cuenteros lo que se dice cuenteros, hay muchos, pero tan gordo o tan flaco o tan cogotudo o tan orejón como...
Así empezaba siempre y así empezamos nosotros a contar todas las cosas que se cuentan del Paí Luchí.

CONTINUARA...

La niñay de los fosforo - Hans Christian Andersen

¡Qué frío hacía! Nevaba y comenzaba a oscurecer; era la última noche del año, la noche de San Silvestre. Bajo aquel frío y en aquella oscuridad, pasaba por la calle una pobre niña, descalza y con la cabeza descubierta. Verdad es que al salir de su casa llevaba zapatillas, pero, ¡de qué le sirvieron! Eran unas zapatillas que su madre había llevado últimamente, y a la pequeña le venían tan grandes que las perdió al cruzar corriendo la calle para librarse de dos coches que venían a toda velocidad. Una de las zapatillas no hubo medio de encontrarla, y la otra se la había puesto un mozalbete, que dijo que la haría servir de cuna el día que tuviese hijos.Y así la pobrecilla andaba descalza con los desnudos piececitos completamente amoratados por el frío. En un viejo delantal llevaba un puñado de fósforos, y un paquete en una mano. En todo el santo día nadie le había comprado nada, ni le había dado un mísero centavo; volvíase a su casa hambrienta y medio helada, ¡y parecía tan abatida, la pobrecilla! Los copos de nieve caían sobre su largo cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubrían el cuello; pero no estaba ella para presumir.
En un ángulo que formaban dos casas -una más saliente que la otra-, se sentó en el suelo y se acurrucó hecha un ovillo. Encogía los piececitos todo lo posible, pero el frío la iba invadiendo, y, por otra parte, no se atrevía a volver a casa, pues no había vendido ni un fósforo, ni recogido un triste céntimo. Su padre le pegaría, además de que en casa hacía frío también; solo los cobijaba el tejado, y el viento entraba por todas partes, pese a la paja y los trapos con que habían procurado tapar las rendijas. Tenía las manitas casi ateridas de frío. ¡Ay, un fósforo la aliviaría seguramente! ¡Si se atreviese a sacar uno solo del manojo, frotarlo contra la pared y calentarse los dedos! Y sacó uno: «¡ritch!». ¡Cómo chispeó y cómo quemaba! Dio una llama clara, cálida, como una lucecita, cuando la resguardó con la mano; una luz maravillosa. Le pareció a la pequeñuela que estaba sentada junto a una gran estufa de hierro, con pies y campana de latón; el fuego ardía magníficamente en su interior, ¡y calentaba tan bien! La niña alargó los pies para calentárselos a su vez, pero se extinguió la llama, se esfumó la estufa, y ella se quedó sentada, con el resto de la consumida cerilla en la mano.
Encendió otra, que, al arder y proyectar su luz sobre la pared, volvió a esta transparente como si fuese de gasa, y la niña pudo ver el interior de una habitación donde estaba la mesa puesta, cubierta con un blanquísimo mantel y fina porcelana. Un pato asado humeaba deliciosamente, relleno de ciruelas y manzanas. Y lo mejor del caso fue que el pato saltó fuera de la fuente y, anadeando por el suelo con un tenedor y un cuchillo a la espalda, se dirigió hacia la pobre muchachita. Pero en aquel momento se apagó el fósforo, dejando visible tan solo la gruesa y fría pared.
Encendió la niña una tercera cerilla, y se encontró sentada debajo de un hermosísimo árbol de Navidad. Era aún más alto y más bonito que el que viera la última Nochebuena, a través de la puerta de cristales, en casa del rico comerciante. Millares de velitas ardían en las ramas verdes, y de estas colgaban pintadas estampas, semejantes a las que adornaban los escaparates. La pequeña levantó los dos bracitos... y entonces se apagó el fósforo. Todas las lucecitas se remontaron a lo alto, y ella se dio cuenta de que eran las rutilantes estrellas del cielo; una de ellas se desprendió y trazó en el firmamento una larga estela de fuego.
«Alguien se está muriendo» -pensó la niña, pues su abuela, la única persona que la había querido, pero que estaba muerta ya, le había dicho:
-Cuando una estrella cae, un alma se eleva hacia Dios.
Frotó una nueva cerilla contra la pared; se iluminó el espacio inmediato, y apareció la anciana abuelita, radiante, dulce y cariñosa.
-¡Abuelita! -exclamó la pequeña-. ¡Llévame, contigo! Sé que te irás también cuando se apague el fósforo, del mismo modo que se fueron la estufa, el asado y el árbol de Navidad.
Se apresuró a encender los fósforos que le quedaban, afanosa de no perder a su abuela; y los fósforos brillaron con luz más clara que la del pleno día. Nunca la abuelita había sido tan alta y tan hermosa; tomó a la niña en el brazo y, envueltas las dos en un gran resplandor, henchidas de gozo, emprendieron el vuelo hacia las alturas, sin que la pequeña sintiera ya frío, hambre ni miedo. Estaban en la mansión de Dios Nuestro Señor.
Pero en el ángulo de la casa, la fría madrugada descubrió a la chiquilla, rojas las mejillas y la boca sonriente... Muerta, muerta de frío en la última noche del Año Viejo. La primera mañana del Nuevo Año iluminó el pequeño cadáver sentado con sus fósforos: un paquetito que parecía consumido casi del todo. «¡Quiso calentarse!», dijo la gente. Pero nadie supo las maravillas que había visto, ni el esplendor con que, en compañía de su anciana abuelita, había subido a la gloria del Año Nuevo.

FIN

Cuento un cuento - Laura Devetach

Hace muchos años, cuando yo vivía en Reconquista, allá por el norte de Santa Fe, había llovido muchísimo.

Tanto había llovido que los caminos de tierra parecían flanes, gelatinas, cintas de sopa negra.

Nosotros teníamos que ir a otro pueblo y, como los colectivos se empantanaban en los flanes, las gelatinas y las sopas negras, había que viajar en tren. Aquellos trenes comían paladas de carbón, soltaban un humo negro que hacía bellos dibujos.

Empezaban las ruedas a traquetear sobre las vías

chu–cu–chú
chu–cuchú
chu–cuchú
chucuchú
cuchichú
chucuchú
chucuchú...

y un silbido largo acompañaba al humo que se desflecaba como una cabellera PFUIIiiii PFUiiii...

 

Primero era lindo, novedoso, vertiginoso. Pero después...

Venían largas paradas misteriosas. El tren se empacaba en medio del campo, como si obedeciera al capricho de algún Dios.

Las vacas de los campitos se cansaban de mirarnos y el guarda contestaba "¿Quién sabe?" a cualquier pregunta que se le hiciera.

Después de un montón de tiempo el frío era más frío y empezaba a faltar el agua y la comida. Y eso que siempre llevábamos una caja de zapatos con pollo, pan y manzanas. O milanesas y dulce de membrillo. Pero había que convidar y éramos muchas personas.

Los grandes comentaban sobre el estado de los caminos, la creciente del Paraná y si habría o no cosecha de algodón.

Después rezongaban, qué barbaridad, el gobierno.

Después se iban quedando callados.

Y a mí empezaba a darme sueño, tristeza y una rabia...

De pronto el tren caminaba de nuevo.

 

La gente se miraba sonriendo, acomodándose, menos mal.

Y yo escuchaba el lenguaje de las ruedas.

A veces decían:

Che–qué–chica
che–qué–chica
chequechica
chequechica
chequechi...

Otras veces decían:

Cinco pesos
poca plata
cinco pesos
poca plata
cincopesos
pocaplata
cincopesos
pocapla...

Pero un día espantoso y embarradísimo las ruedas no dijeron nada a pesar de ir rodando, la lluvia entraba por las ventanillas y yo pensaba que nunca más iba a salir el sol.

Entonces, una viejita de pañoleta que venía con una canasta me dijo, como leyéndome el pensamiento:

—¿Sabés lo que dice el tren hoy? dice:

Tres–pre–gun–tas
tres–pre–gun–tas
tres–pre–gun–tas...

A ver, a ver, preguntemos tres preguntas de ésas que no se preguntan nunca.

Y yo:

—¿Los perros quieren decir que no, cuando mueven la cola?

Y ella:

—¿Quién habrá inventado el agujero del mate?

Y yo:

—Cuando los trenes silban, ¿quién les contesta?

Entre las dos hicimos más de tres preguntas.

 

Cuento un cuento
Después escuchamos de nuevo las ruedas del tren, y decían:

cuentoun...

También decían:

Mecontaron y te cuento
mecontaronytecuento
mecontarony...

Y ella me contó más de un cuento y yo le conté los cuentos que sabía.

Y salió el sol.

Por suerte conocí muchas viejas preguntonas, muchos trenes, hice viajes, y resultó lindo eso de escuchar y a veces callar, sólo callar para que las voces de algunas cosas llegaran.

Ahora, como mi vieja de pañoleta, cuando viajo, escucho qué cosas dicen las ruedas, la gente. Y si se da la ocasión cuentouncuento, cuentouncuento, cuentoun...

 

FIN

ELLA Y EL - Clautta

Ella tiene miedo,ilusión y  muchos sueños  pero su mayor sueño es amar,  ha tenido oportunidades pero no  con las personas correctas y ahora siente algo distinto aunque le da miedo aquel sentimiento la inunda, la lleva lejos donde antes nunca había estado, ahora comparte su cielo con el y no es un cielo cualquiera es su propio cielo uno muy privado que ella misma ha creado donde no hay reglas, miedo,

incertidumbre y tristeza.Ese cielo esta hecho de sus sueños, anhelos y recuerdos por lo cuál cada noche piensa ella en si hará bien en compartir todo eso con él.

Ella que observa pero  no dice nada,se queda con lo mejor de todo y de todos un poco loca pero con los pies en la tierra, con sus sueños que son tantos que aveces no los recuerda pero que sabe como nadie que hará lo imposible por cumplirlos, así es ella que se cree tan fuerte como una leona cuando hace falta pero que los demás no la ven mas que como un dulce gatito y seguramente ella es asi simple

sin prejuicios aunque muchas voces la chantajean sin darse cuenta pero ella se da cuenta enseguida que esta bien y que no, ella que aveces quisiera arriesgarse a todo sin importarle nada ella que se sacrificaría por amor, esa es ella.

 Ni guapa ni lista pero algo que si tiene es su corazón ese motor que la impulsa  en cada paso por impulsivo o poco coherente cuando lo siente, si es algo por lo que luchar ella

lo hará sin importarle nada. Aunque la veas caminando sonriente,es tímida pero espera que su sonrisa  le alegre el día  a alguien sin darse cuenta, ella que se esconde detrás de un tulipán pensando que todos se despistarían pero no, el ha pensado que ella algo tan hermoso no tenía porque esconderse.

El que la ve como nadie, el que ve más allá de todo, ve  en sus ojos esas ventanitas de su alma que ella es su propio cielo donde  el se puede esconder del mundo cuando siente que nadie lo entiende o cuando lo ha perdido todo, el tan distinto pero no por eso menos especial mejor aún eso le hace especial para ella, el que no la ha dejado por muy difícil que es todo, el que no puede más con la incertidumbre del día a día, el que no para de tener problemas por los demás, el que se sacrificaría por una buena causa un poco rebelde, muy simpático y honrado.

El y sus vicios, sus canciones, sus sueños y sus miedos el que por  solo haberla encontrado  es feliz que como un golpe de suerte la ha encontrado  ya que su vida tan solitaria ha cambiado ya que ella le hace mejor persona porque sus sueños contagiosos le hacen creer que los sueños se cumplen ya que su único sueño era ella pero nunca se había dado cuenta.

El que ha sufrido, llorado y amado como nunca pero a la persona incorrecta.Ella su único amor.

Ella y el son de verdad no  son  una ilusión , son de  verdad y su verdad es más que un amor simple y normal es su ilusión por que todo este bien por cuidar el uno del otro su única verdad son ellos mismos, por muy diferentes ,se aprecian, apoyan y respetan por muy imposibles que sean sus sueños y por muy difíciles que sean ciertos momentos ellos son simplemente  ella y el.

FIN

SIN TI - Clautta

Estas lejos pero me siento tan cerca pero no es suficiente, quiero que estés aun mas cerca que me hagas volar como has estado haciendo últimamente  ahora estoy en una nube esperándote,  recordándote y amando esta sensación extraordinaria de vivir.

Ahora veo y siento cosas que no había sentido antes, veo ilusión en cada pequeño gesto ahora la vida se presenta entera sin ocultarme nada diciéndome: -Lo tomas o lo dejas es tu decisión y nada ni nadie podrá elegir por ti.  Me siento viva siento que no soy una muñeca con la cual hacen lo que quieren ahora yo hago lo que quiero.

En este camino hay presión , indecisión y miedo pero me entrego a ti como soy infinita, suave, divertida, poco cuerda pero muy cuerda cuando hace falta y sobre todo valiente aunque  aveces sienta tanto miedo que me ahoga  porque mi miedo a perderte es tan grande y a la vez algo que me hace luchar con mas fuerza porque te quedes junto a mi.

Antes no comprendía las palabras de los enamorados,  las entendía pero en contexto triste para mi porque esas palabras eran falsas para mi pero ahora solo quiero gritar esa palabras y no callar nunca porque contigo cada palabra toma sentido y aunque me sienta pequeña tu me haces sentir grande.

Siento tal desesperación cuando no estas junto a mi, que quisiera poder robarte, arrancar pedacitos de ti pero lo único que me llevo son los recuerdos, tu olor, esa sonrisa que me encanta y lo mucho que brillo a tu lado , me siento yo misma, capaz de lo que sea, amo esa sensación  de tenerte conmigo y solo para mi.

Mi parte cuerda me dice que escribo sin sentido pero es la verdad tu me haces perder mis sentidos, todos y cada uno de ellos desean tu compañía.

Y yo amo cada instante en que me pierdo contigo porque huyo de mis contratiempos y de mi misma  en ese instante soy solo tuya y eso me reconforta y me lleva al sitio donde más feliz soy a ''mi cielo''.

Tu me esperas ansioso, envuelta en tus pensamientos y silenciosa en tu corazón.

Ahora mismo estoy perdida, necesito que me encuentres  y que me lleves contigo, existen tantas cosas que me hacen desear pequeñas e insulsas promesas que están en el pasado pero que quieren adueñarse de mi futuro pero ahora yo se que es lo que quiero y lo que quiero eres tu, nadie mas que tu.

FIN