21 de Septiembre - JS
Hace unos años…
Lola estaba sentada junto a mí en el piso de la sala. Ambos jugábamos a las cartas, el juego de la memoria. Ella me ganaba por varios puntos, pero era porque yo estaba distraído. Me distraía con facilidad junto a ella. El problema era que ella era muy linda. Era simple; morocha y con unos lindos ojos miel. También, era lista, amigable y divertida. Pero ella solo me veía como un amigo.
5 años después…
-¡Vamos Mauricio! ¡Llegaremos tarde al festival! – grito Felipe desde la puerta de mi departamento.
Hoy era 21 de septiembre, es decir, el comienzo de la primavera. Todos los años, en esta fecha, mi ciudad organizaba un enorme festival en el parque, lleno de tiendas de artesanías y lugares geniales donde tener un picnic con amigos.
Mi mejor amigo Felipe y yo pensábamos ir, por lo que a las 17:30 p.m. ya estábamos rumbo al parque.
Al llegar, notamos que el lugar estaba colmado de gente, muchos amigos de mi escuela. Y entre ellos, estaba Lola González. La chica que siempre me había gustado desde mi niñez. Ella vivía en el piso de arriba al mío y siempre venía a mi casa a estudiar, por eso, éramos muy cercanos.
Lola, al vernos, se acercó para saludarnos. Su morocha cabellera estaba peinada con una prolija trenza espiga a la derecha de su cabeza. Tenía apenas un poco de delineador que destacaba sus ojos color miel y estaba vestida con una simple remera blanca y un jardinero negro con unas zapatillas.
-Hola chicos. ¿Cómo están?- pregunto con una hermosa sonrisa dibujada en su rostro. Yo estaba ocupado mirándola cuando mi amigo contesto:
-Hola Lola. Disculpa a Mauricio. Está comportándose un poco más nervioso de lo normal. –él rio.- Nosotros estamos bien, ¿y tú?
-Excelente, estábamos justo por comer algo con los chicos –dijo mientras señalaba a un grupo de nuestros amigos-. ¿Vienen?
-Claro.- contestamos Felipe y yo al unísono.
Nos sentamos con ellos y comenzamos a hablar de temas al azar. Estaba comiendo mi comida, sin prestarle un mínimo de atención a la conversación, cuando oigo a Felipe decir:
-¡Mauricio está enamorado de ti hace años, Lola! – Y luego comenzó a reírse con fuerza mientras los demás me veían sorprendidos.
Lola, mas soprendida que el resto, se acercó, se arrodillo junto a mí y pregunto:
-Mauricio, ¿Lo que dice Felipe es verdad?
Ya no tenía sentido mentirle, por lo que decidí contarle la verdad. Ella me dijo que sentía lo mismo por mí y me pregunto si algún día saldría con ella. Por supuesto, dije que sí.
En la actualidad…
Hoy hace un año en que Lola y yo salimos. Y todo gracias a la incompetencia de mi mejor amigo. ¡Gracias Felipe!