Capítulo 2
A escondidas sale de su habitación y entra en la de su madre.
¡Qué suerte! Su madre no está ahí. Si estuviese, jamás le prestaría un par. Ni nada. Comienza a rebuscar en los cajones, la cómoda, el estante… Nada. ¿Dónde habrá metido su mama esos tacos? ¿Los habrá escondido a propósito? Pues, si es así, no le ha salido bien, porque Lucía ya los encontró. Los toma y vuelve sigilosamente a su cuarto. Tiene una hora y diez para estar lista para su amiga. Y Antonella. Ella también va a ir, o eso le ha entendido decir a Marianela cuando hablaron. Tiene todo listo, hasta el maquillaje, solo le falta darse un baño.
Lucía busca en la cómoda un conjunto de lencería y se deshace de su ropa. Totalmente desnuda, entra a bañarse. Se lava el cabello con su marca favorita de champú, TreSeme Keratina Flash. Sale, se seca rápidamente el pelo y viste su corpiño y demás gris. Luego, se coloca la ropa que ya había elegido. Su pelo es lacio desde su nacimiento, por lo que ya está peinada. Se coloca rímel y lápiz de labios pastel brillante. Estaba hermosa. Ella ya de por sí es muy hermosa.
¡Vaya! ¡Se le ha hecho tarde! ¡Son 17:08 y todavía le falta salir de la casa. El shopping Dinosaurio no quedaba lejos de su casa, pero debía pasar a buscar a Anto, que vive en las cinco Esquinas, y eso no era tan cerca. Al salir de la casa el frio de la tarde azoto con su cara. Caminar hasta allá no le disgustaba, pero tampoco le encantaba. Sus tacos resonaban en la acera. Estaba predestinado, llegaría tarde a buscar a su amiga y al shopping. ¡Otra vez con el tema del destino! ¡Ya se parece a su amiga Mari!
Terminaba de caminar las cinco cuadras que le restaban para la Rodríguez del Busto. Da la vuelta en Manuel López al 3400 y allí estaba la casa de su amiga.