Capítulo 1

 

Corto la llamada que lo conectaba con Marianela. Acababa de terminar de planificar su salida de esa noche. A las 17:30 se juntarían. Lucía estaba muy emocionada. Todavía recordaba las palabras de su amiga antes de finalizar la llamada.

 

-Recuerda, Lulú. Hoy será una noche que jamás olvidaremos. –le comentó la chica de pelo rosa.

-¿Cómo estas tan segura, Mari? –le pregunto enrollando su cabello rubio en sus dedos, cosa que hacía siempre mientras charlaba por el móvil.

-No lo sé. Lo presiento.

Lo presiente… Su amiga siempre presentía algo. A Lu se le vienen a la cabeza todos esos recuerdos de ella hablando con Mari respecto a lo que ella creía sobre el destino y demás. Era muy creyente de eso. Lucía no tanto. No se lo tomaba muy en serio. Para ella eran simples casualidades. Cero destino ni que ocho cuartos. Puras boberías.

Dejo el móvil en la mesita de luz y se levantó de la cama donde estaba acostada mientras hablaba con su amiga. Tenía que elegir con que se vestiría esa tarde. Hacía frio. Debía abrigarse si no quería pescar un resfriado. No tenía dinero suficiente para alcanzar los costos de los medicamentos. Todavía no ha ordenado su placard con las cosas de invierno. No tenía previsto tanto frio para mediados de marzo. Logra conseguir un jersey violeta de puntos negros “Martina Di Trento” y una calza térmica, negra también.

¡Pero que conveniente! ¡No tienen ningún par de zapatos que le combinen! ¡Su madre no le ha comprado las lindas botas de plataformas que vio en el negocio “Gora” del centro comercial Olmos el sábado pasado! Le viene la idea a la cabeza de robarle alguno a su hermana mayor Talía, pero es que su pie es tan pequeño. No le quedaría ninguno. También podría sacarle unos a su mamá, la culpable de que ahora ella no tenga a su disposición aquellas botas de cuero negro. Sí. Eso hará.